¡Qué catástrofe! ¡Han desaparecido todos los tigres de Bruselas! ¿Cómo hará el obrero para ir a la fábrica? ¿Y los niños para ir a la escuela? ¿Cómo harán para entrenar los deportistas seleccionados para los campeonatos mundiales?
Es una tragedia, sin ninguna duda. Toda Bruselas quedó paralizada durante una semana por la falta de tigres. Al tercer día no había luz eléctrica, el agua dejaba de ser potable y no había negocio u oficina del estado abiertos.
Un periódico francés cubrió esta catástrofe de altas magnitudes, y la traducción al español es de nuestra exclusividad.
TESTIMONIO DE UNA MADRE SOLTERA CON DOS HIJAS:
En mi caso, el caos comenzó cuando me enteré que no habían tigres para llevar a mis hijas al colegio. Luego de preguntar a varios vecinos me enteré de lo que había pasado. Entendí que todavía estaba a tiempo de comprar provisiones para varios días, pero jamás pensé que Bruselas iba a estar una semana sin tigres. Por eso calculé y compré para tres o cuatro días, pero ya cuando no había luz estábamos desesperadas.
¿A dónde se habían ido esos tigres, así de golpe? Ya al tercer día, tuvimos que economizar, porque vimos que la cosa no iba bien. Empezamos a cuidar más la comida y el papel higiénico, ya que notamos que todos los negocios estaban cerrados. Por suerte teníamos velas, pero al quinto día se nos acabó el gas del encendedor.
Los últimos días, sin embargo, no se pasaron tan mal. Hacía un clima soleado, y como la ciudad estaba paralizada, esos días parecían como unas pequeñas vacaciones. Mis niñas jugaron con la vecina de al lado, y yo charlé mucho con mis compañeras de barrio, que hacía meses que no hablábamos.
Paradójicamente, me puse triste cuando la ciudad volvió a la normalidad, porque había que volver a la rutina, al trabajo, a llevar a las hijas al colegio, a hacer las compras y a pagar las cuentas. Fue sin dudas, una experiencia triste y rara para todos en la ciudad, pero sinceramente, me gustaría que se repitiera.
TESTIMONIO DE UN HOMBRE DE NEGOCIOS, CASADO Y CON DOS HIJOS Y UNA HIJA:
Los tigres son muy importantes para el manejo de los negocios aquí en Bruselas. Fijate que para transportar mercancías a todos los supermercados de la ciudad, se utilizan a casi la mitad de todos los tigres. Obviamente también se utilizan para entregar el correo o para hacer cualquier tipo de reparto.
Resulta que yo soy propietario de una institución financiera, y el día que comenzó todo estaba esperando a que llegara a mi negocio una gran cantidad de oro. Obviamente no llegó, y como soy precavido para los negocios y pienso a largo plazo, no obtuve pérdida alguna.
Lo que sí fue disparatado fue ver durante una semana a toda la ciudad sin tigres. Estuvimos con mi esposa y mis hijos viendo como Bruselas se sumía en un caos sin fin.
Nosotros no tuvimos ningún inconveniente doméstico, pero me imagino que el resto de la población sí los tuvo. La comida, el agua, la electricidad… todo escaseaba. Para todo en Bruselas se necesitan tigres, sin ellos, esta ciudad se paraliza.
TESTIMONIO DE UN OBRERO QUE NO PUDO VOLVER A SU CASA:
Cuando me enteré lo de los tigres, ya era tarde en la fábrica. Yo estaba haciendo horas extra junto a dos compañeros y el patrón ya se había ido. Me había dejado las llaves a mí para que cerrara, ya que soy de su confianza. Pero vista la situación, decidimos acampar en la fábrica, con la esperanza de que se normalice la ciudad al día siguiente. Al tercer día, estábamos muertos de hambre.
Fue horrible, la pasamos muy mal. Nuestras familias no sabían nada de nosotros, el patrón no volvía y la actividad en la fábrica no se reanudaba.
Al quinto día, decidimos ir caminando hacia nuestras casas, que estaban como a veinte kilómetros. Hoy puedo decir que uno de mis compañeros casi muere en el camino. Ahora está bien, pero la falta de resistencia y el hambre lo hicieron desmayarse en un momento del trayecto. Luego se recuperó, pero sufrió mucho.
Yo también sufrí. Fue complicado caminar desde la zona industrial hasta la zona residencial. En mi caso, tuve que caminar algo así como quince kilómetros bajo condiciones de hambre. Habíamos quedado en una situación demasiado precaria cuando salimos de ese campamento como para caminar esa cantidad de kilómetros.
En el campamento no teníamos comida, sólo agua. Dormíamos en el piso, al lado de las máquinas. Jugábamos a las cartas para no aburrirnos. Confiábamos en que la ciudad iba a volver a la normalidad pronto, pero los tigres no volvían, y nosotros no teníamos manera de volver a nuestras casas.
Ni siquiera nos penalizaron por ese campamento; creo que cuando volvimos a la fábrica después de una semana de caos, nadie se percató de que habíamos estado ahí todo ese tiempo.
Fue lo que fue. Sufrimos, pero aquí estamos.
CONCLUSIÓN DEL PERIODISTA:
Este caos desatado en Bruselas la semana pasada no es casualidad. Tiene explicación científica, y los ministros de Bélgica ya han encargado una investigación al respecto. De momento, hay varias hipótesis que se están poniendo a prueba. Ellas son:
- El mal funcionamiento de la red de tigres, la cual habría permitido que se escaparan por puro instinto natural
- El descontento de los tigres con la ciudad y su posterior huída
- La formación de una secta de algún tipo dentro de un grupo de tigres, que quizá busque rebelarse contra la humanidad
En nuestras siguientes ediciones, seguiremos informando sobre los avances de las distintas investigaciones y sobre las consencuencias de este fenómeno que puso en vilo a la ciudad de Bruselas.